jueves, 5 de mayo de 2011

Peregrinos
Aperitivo                          1 Pedro 1:1-9
Menú completo                1 Pedro 1

    Pedro y Santiago, juntamente con Pablo, se dan cuenta de la importancia del sufrimiento para la purificación. Estamos en un tiempo de pruebas (Romanos 5:3; Santiago 1:3; 1 Pedro 1:7). Nuestra vida es una peregrinación (1 Pedro 1:17), que conduce a ese momento que todos esperamos, cuando Jesús se presente para establecer la victoria total.
    Personalmente no encuentro nada atractivo en el dolor ni en la peregrinación. Quiero un lugar estable y cómodo. ¿Cuál ha de ser nuestra actitud ante el sufrimiento? Hagamos nuestras la descripción de la actitud de Jesús, Quien, por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz (Hebreos 12:2). Si nos centramos en la meta, el camino se puede sobrellevar. Además, no nos tocará nunca ese punto de sufrimiento máximo por donde tuvo que pasar Jesús, cuando emitió esas palabras agonizantes, Dios mío ¿por qué me has desamparado? Ese sufrimiento lo llevó él y nadie más. Ahora nada nos puede separar del amor de Dios (Romanos 8:37, 38).
    ¿De dónde viene el sufrimiento? A Jesús le hicieron sufrir gente muy religiosa. También hay sufrimientos que corresponden a la humanidad entera, enfermedades y accidentes. Pero en especial nuestro sufrimiento se relaciona con el hecho de ser peregrinos. No somos como los demás (1 Pedro 4:4). Siendo peregrinos, lloramos por la condición de los que están sin Cristo y sin esperanza, como Jesús lloró sobre Jerusalén. Bienaventurados los que lloran (Mt 5:4). El efecto del sufrimiento es la purificación de nuestra fe, como el oro es probado por el fuego.
    Si nuestro gozo depende de unas circunstancias agradables externas, entonces hemos crecido poco en la fe y necesitamos leer con detenimiento lo que enseña Pedro sobre el gozo y la alegría que son nuestros en cada momento (1 Pedro 1:6-8).
¿Estoy aprendiendo a aprovechar el sufrimiento?

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