miércoles, 23 de marzo de 2011

¿Conseguirá Dios lo que pretende?

Aperitivo (Lectura mínima)    Efesios 1:1-12
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    ¡Cómo vas a disfrutar de este menú! Descubrirás cosas en tu propia lectura que no caben en este comentario. Pablo está encarcelado (4:1), y los esclavos cristianos (6:6) privados de toda libertad humana; en esa condición se encuentran perfectamente capacitados para hacer la voluntad de Dios. Esta verdad en sí da mucho motivo de recapacitar. Pablo podría decir, “De no haberme traicionado mi propia gente no estaría aquí”. Pero se considera embajador en cadenas (6:20). Los esclavos podrían pensar, “¡Que injusta es la vida! Desde que nací, no he podido tomar decisiones propias.” Pero se les da un nuevo enfoque, todo lo que hacen es para Dios. Pablo es apóstol por la voluntad de Dios (1:1) y está cumpliendo con ese apostolado desde la cárcel. ¿Alguna vez hemos dicho, “Si no fuera por...”?
    Central en la voluntad de Dios ha sido el que seamos sus hijos (1:5). Está lleno de afecto hacia nosotros. Si estás experimentando un enorme sufrimiento, no olvides esta verdad, que Dios te quiere un montón y está en control de la situación.
    La voluntad de Dios es de reunir todas las cosas en Cristo (v 10). Esta palabra reunir es fascinante. Anakefalaiomai significa encabezar por. El gran misterio de la mano de Dios en la historia es que todo va destinado a quedar bajo el dominio de Cristo, como Pablo dice también en Filipenses 2:11. Efesios nos enseña que el principal instrumento de Dios para realizar este propósito es la Iglesia. Somos la demostración del poder de Dios en medio de un mundo donde todavía existen enormes injusticias. De modo que cualquier intento de división va contra la voluntad de Dios.
    Y no te preocupes. Dios hace todas las cosas según el designio de su voluntad ( v 11). Todo nuestro ser entonces responde a su afecto con un gran himno de alabanza (v 12).

¿Cuánto tiempo tengo hoy para sumergirme en la enorme verdad de este capítulo?

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