domingo, 1 de noviembre de 2009

No hay armas contra Jesús



Dilema de los fariseos ante el poder de Jesús - Mateo 12:22-37; Marcos 3:20-30

     Hemos visto como Jesús, en un primer recorrido, predicaba por toda Galilea (Mateo 4:23). Tenía la compañía de 4 pescadores. Marcos especifica que en ese primer viaje, además de enseñar, expulsaba demonios (Marcos 1:39). Ahora, después de la comida con el fariseo, regresa por los pueblos predicando. Tiene ya 12 discípulos y ¿quién más le acompaña? Mujeres que fueron sanadas de espíritus malos y enfermedades, que de sus propios recursos contribuyen al sostenimiento del equipo.
     Era muy común en ese tiempo ver los efectos de la posesión demoníaca: caídas, violencia, y en este caso sordera y mudez. Nadie cuestionaba la autoridad de Jesús sobre esos espíritus malignos. Esto es un gran problema para los que quieren desacreditarle. No se puede negar lo obvio. Pero con una ingeniosidad sin límites empiezan a anunciar que hay una explicación: "Jesús se ha aliado con Beelzebú el príncipe de los demonios, y para impresionar a los ignorantes expulsa algunos demonios". En efecto, acusan a Jesús mismo de ser un endemoniado (Marcos 3:30).
     Jesús da una contestación razonada sobre la ridiculez de esa acusación. Y a continuación, una denuncia de las más serias. Aunque la blasfemia tiene perdón, incluso cuando es contra él mismo (un ejemplo podría ser, los que le consideraban un simple carpintero de Nazaret), sin embargo, los que ven con sus propios ojos la poderosa obra del Espíritu Santo sobre espíritus malignos están presenciando una evidencia tan contundente del poder de Dios, que si lo niegan se condenan a si mismos. La blasfemia contra el Espíritu Santo no tiene perdón. Pero no solamente hay palabras mayores, sino palabras vanas, que probablemente ya hemos emitido hoy, y que quedan registradas para pedirnos cuenta en el día del juicio. Señor, guarda mi boca, y límpiame de aquellas cosas que he expresado, que carecían de valor eterno.
     ¿Hay algunas palabras en la Biblia sin importancia? Por ejemplo, cuando dice en Lucas 8:1, "poco después". Hay muchos de estos adverbios de tiempo en los evangelios. Estas son las pistas que estamos siguiendo para intentar trazar la vida y el ministerio de Jesús de forma cronológica a través de los 4 evangelios. Nos estamos sirviendo de maestros y eruditos con vocación de aclarar la Palabra. Todo con el fin de hacer una cosa: oír las palabras y ponerlas en práctica (Mateo 7:24).

1 comentario:

  1. Contigo quiero estar
    vale mas un día en tus atrios que mil fuera de Ti

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