viernes, 5 de junio de 2020

3 grandes conclusiones (Hebreos 10)


Empecemos al final del capítulo.

A    Hay una vida que vivir - El justo vivirá por su fe (v 38)
B    Hay un peligro a evitar - si se vuelve atrás, dejará de agradarme (38)
C    Hay un futuro inevitable - Pronto, muy pronto vendrá el que tiene que venir (37) 

¿Cómo vivimos esta vida?

Acerquémonos (22)
Mantengamos (23)
Ayudémonos unos a otros (24 y 34)
Congreguémonos (25)
Animémonos (25)

Lo mismo que Jesús, venimos a hacer su voluntad (v 9) ¿Qué es la voluntad de Dios para nosotros? ¿Hay cosas viejas para quitar?

¿De qué trata este peligro (27-29)

Si alguien se vuelve atrás de su fe se considera que está pisoteando al Hijo de Dios.

¿Qué traerá esta "venida"

2 cosas: gran recompensa (v 35) para algunos y y castigo (29) para los que desprecian la sangre de Cristo.
No perdamos la confianza.

Esto es nuestra esperanza, y Jesús también está esperando (v 13) y nosotros colaborando.

Ineficacia de la antigua ley

10:1- La ley de Moisés era solamente una sombra de los bienes que habían de venir; no su verdadera realidad. Por eso la ley no puede hacer perfectos a quienes cada año se acercan a Dios para ofrecerle los mismos sacrificios. 2- Pues si la ley realmente pudiera purificarlos del pecado, ya no se sentirían culpables y dejarían de ofrecer sacrificios. 3- Pero estos sacrificios sirven más bien para hacerles recordar sus pecados cada año, 4- ya que la sangre de los toros y de los chivos no puede quitar los pecados.

El sacrificio de Cristo

5- Por eso Cristo, al entrar en el mundo, dijo a Dios:
“No quieres sacrificios ni ofrendas, sino que me has dado un cuerpo. 6- No te agradan los holocaustos ni las ofrendas para quitar el pecado. 7- Entonces dije: ‘Aquí vengo, tal como está escrito de mí en el libro, para hacer, oh Dios, tu voluntad.’ ”
8- En primer lugar dice que Dios no quiere ni le agradan sacrificios u ofrendas de animales, ni holocaustos para quitar el pecado, a pesar de que son cosas que la ley manda ofrecer. 9- Y después añade: “Aquí vengo para hacer tu voluntad.” Es decir, que quita aquellos sacrificios antiguos y pone en su lugar uno nuevo.

10- Dios nos ha consagrado por cuanto su voluntad fue cumplida por Jesucristo al ofrecer su cuerpo en sacrificio una sola vez y para siempre. 11- Todo sacerdote judío oficia cada día, y sigue ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, aunque estos nunca pueden quitar los pecados. 12- Pero Jesucristo ofreció por los pecados un solo sacrificio para siempre, y luego se sentó a la derecha de Dios. 13- Allí está esperando hasta que Dios haga de sus enemigos el estrado de sus pies. 14- Así, por medio de una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los que han sido consagrados a Dios. 15- El mismo Espíritu Santo nos lo confirma, al decir:
16- “El pacto que haré con ellos después de aquellos días será este, dice el Señor: Pondré mis leyes en su corazón y las escribiré en su mente. 7- Y no me acordaré más de sus pecados y maldades.”
18- De modo que cuando los pecados han sido perdonados, no hay necesidad de más ofrendas por el pecado.


III. FE Y FORTALEZA EN EL SUFRIMIENTO

Exhortación a la fidelidad

19- Por tanto, hermanos, ahora podemos entrar con entera libertad en el santuario por medio de la sangre de Jesucristo, 20- siguiendo el camino nuevo, el camino de vida que él nos abrió a través del velo, es decir, a través de su propio cuerpo. 21- Jesús es nuestro gran sacerdote que está al frente de la casa de Dios. 22- Acerquémonos, pues, a Dios con un corazón sincero y una fe completamente segura, limpios nuestros corazones de mala conciencia y lavados nuestros cuerpos con agua pura.

23- Mantengámonos firmes, sin dudar, en la esperanza de la fe que profesamos, porque Dios cumplirá la promesa que nos ha hecho. 24- Procuremos ayudarnos unos a otros a tener más amor y hacer el bien. 25- No dejemos de asistir a nuestras reuniones, como hacen algunos, sino animémonos unos a otros; tanto más cuanto que vemos que el día del Señor se acerca.

26- Porque si seguimos pecando intencionadamente después de haber conocido la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados. 27- Solo queda la terrible amenaza del juicio y del fuego ardiente que destruirá a los enemigos de Dios. 28- Cuando alguien que desobedece a la ley de Moisés tiene dos o tres testigos en contra, se le condena a muerte sin compasión. 29- Pues bien, ¿no creéis que merecen mucho mayor castigo los que pisotean al Hijo de Dios y desprecian su sangre, los que insultan al Espíritu del Dios que los ama? Porque esa sangre es la que confirma el pacto, y con ella fueron consagrados. 30- Sabemos que el Señor ha dicho: “A mí me corresponde hacer justicia; yo pagaré.” Y también ha dicho: “El Señor juzgará a su pueblo.” 31- ¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios viviente!

32- Recordad los tiempos pasados, cuando acababais de recibir la luz y soportasteis con fortaleza los sufrimientos de una gran lucha. 33- Algunos fuisteis insultados y maltratados públicamente, y otros os unisteis en el sufrimiento con los que así eran tratados. 34- Tuvisteis compasión de los que estaban en la cárcel, y hasta con alegría os dejasteis quitar vuestros bienes, sabiendo que en el cielo tenéis algo mucho mejor, que permanece para siempre. 35- No perdáis, pues, vuestra confianza, porque ella os traerá una gran recompensa. 36- Necesitáis tener fortaleza en el sufrimiento, para hacer la voluntad de Dios y recibir lo que él ha prometido. 37- Pues la Escritura dice:
“Pronto, muy pronto vendrá el que tiene que venir. No tardará. 38- Mi justo por la fe vivirá; pero si se vuelve atrás, dejará de agradarme.”
39- Nosotros, sin embargo, no somos de los que se vuelven atrás y van a su condenación, sino de los que alcanzan la salvación porque tienen fe.


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