David sigue resolviendo los problemas surgidos de su pecado, en cumplimiento de la palabra del profeta en 2 Samuel 12:10, "la espada nunca se apartará de tu casa, porque me has despreciado y has tomado la mujer de Urías hitita para que sea tu mujer".
En todo vemos como la severidad de Dios va acompañada de misericordia.
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